La década ganada

Criança Ninguéns

Por Ariel Aloi, de la Revista Machete

Todos podemos mentir. Todos o casi todos. Algunos deciden comenzar con pequeñas mentiras y otros, por distintas razones, construyen mentiras gigantescas. La “década ganada” no es justamente una mentira, o por lo menos, no lo es en un sentido estricto.

Hubo una década ganada. Pero la sola existencia de un ganador explica, inexorablemente, la existencia de un perdedor. Es una de las tantas fatalidades de la vida: ganar es el antónimo de perder.

Es verdad que en esta década algunos ganaron. Los victoriosos manosearon “diez años” en un asalto sin límite. Vaciaron el plazo de tiempo festejado como una bóveda repleta de valiosos recursos que se erigieron, sin dudas, como premio para los “vencedores”.

Por lo pronto, del lado de los festejantes o de las 50 empresas extranjeras más importantes, hay más de 30.000 millones de dólares como saldo comercial anual para levantar una gran fiesta. También cuentan con el oro, el agua dulce, la plata y otros tantos deleitables metales preciosos.

Es verdad. No mienten. Es una década ganada.

No puede ser de otro modo. Nos dicen que “así es la vida”. Monsanto, Bunge, Techint, Barrick, Osisko, Minera Alumbrera, Jumbo, Carrefour, Fiat, Molinos y otras tantas empresas tienen más de una razón para festejar.

Pero los antónimos… ¿qué decir? Aún no hemos ganado nuestra década. No tendremos las luces, ni los maquillajes, ni los artistas. Ni tampoco podremos mostrarnos ostentando poder, luciendo despilfarros o riendo entre gestos amenazantes y brutales.

Simplemente se podría decir que la década ganada por los antónimos vendrá, llegará, como la fatalidad de los festejantes.

Los ruines y saqueadores ya están de fiesta.

Yo no sé, no podría identificar fechas… pero la historia cambiará. La vida no puede ser así. Permítannos –o no, da lo mismo- comenzar a levantar nuestra propia celebración de rebeldía.

Enviada por Zuleica Nycz para Combate Racismo Ambiental.

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